La shakshuka es un plato original del norte de África, pero, de algún modo, se ha convertido en el desayuno israelí por antonomasia. Cuando lo ves, no puedes evitar pensar en los huevos con pisto de toda la vida, y piensas “pero cómo voy a desayunar esto, qué locura”. Pero no, es que es una maravilla, la manera perfecta de empezar un sábado de esos que vienen cargados. O mejor, un sábado/domingo tras una larga noche de fiesta. O, qué narices, como si te la quieres hacer para comer o para cenar, ¡que no seamos nosotros quienes pongamos límites a la shakshuka!

Se trata de una receta súper saludable, muy nutritiva, y más especial que los clásicos huevos revueltos del desayuno. Y, por supuesto, no demasiado laboriosa, no queremos que te pases media mañana para preparar el desayuno, ¡qué mal negocio!

Dificultad: la de que no se te rompan los huevos al ponerlos en el tomate.

Ingredientes para 2 personas

  • 2 ó 4 huevos (depende del hambre que tengáis)
  • 1 cebolla roja pequeña picadita
  • 1 pimiento rojo picado
  • 6 dientes de ajo triturados
  • 3 cucharadas de pasta de tomate
  • 1 berenjena (opcional)
  • 5 tomates picados
  • 2 cucharadas de pimentón dulce
  • 1/2 taza de agua
  • Perejil
  • Aceite de oliva
  • Comino
  • Azúcar
  • Sal

Preparación de Shakshuka

  1. Si eliges la opción con berenjena, pélala y deja algunas tiras de piel. Córtala en dados pequeños y fríelos en abundante aceite hasta que quede doradito. Escurre en papel de cocina y reserva.
  2. Pon en una sartén o cazo a fuego medio aceite y añade la cebolla. Saltéala durante unos minutos hasta que se ablande un poquito. Añade el ajo triturado y mézclalo todo bien.
  3. Añade a la sartén el pimiento y saltéalo durante unos minutos (5-7) hasta que estén blanditos.
  4. Sería el momento de añadir las berenjenas a la mezcla.
  5. Echa los tomates, la pasta de tomate y el agua y revuelve hasta que quede bien mezclado. Añade las especias, remueve , cubre la sartén y deja la mezcla cocer a temperatura media unos minutos, hasta que empiece a reducir.
  6. Añade sal y pimienta al gusto. Y azúcar si fuera necesario para quitar acidez al tomate. Si quieres que la shakshuka tenga un toque más picante, es el momento de añadir un poquito de pimienta de cayena (¡pero muy poca, que pica!).
  7. Rompe los huevos directamente sobre la mezcla de tomate.
  8. Cubre la sartén y deja que la mezcla cueza a fuego lento durante 10 ó 15 minutos. Echa un ojo de vez en cuando, no sea que la mezcla se reduzca demasiado, podría quemarse.
  9. Si quieres que los huevos queden un poco menos hechos, espera a añadirlos a la mezcla un poquito más, cuando haya reducido un poco.
  10. Retira la tapa, añade el perejil picado y sirve inmediatamente, para evitar que las yemas se pongan demasiado duras y secas.

Lo mejor de este plato es acompañarlo de MUCHO pan. No hay mayor placer que mojar el pan en la salsa de tomate. En serio, no lo hay.

Esperamos que esta receta te guste tanto como a nosotros, ¡y que se convierta en tu nuevo desayuno favorito! Y, como siempre, ¡no dejes de echar un ojo a nuestras otras recetas!