Es un “trauma cotidiano”. Ir al baño en el trabajo se convierte en la peor de las situaciones imaginables para muchísima gente, que aguantan lo indecible con tal de hacer sus necesidades en su casa. Lo que puede llegar a convertirse en un problema de salud muy serio, ya que la mayoría de nosotros pasa buena parte del día en la oficina. No podemos forzar a nuestro cuerpo a reprimirse tanto tiempo.

¿Por qué nos cuesta ir al baño en el trabajo?
Hay distintos motivos:

  • Nos da vergüenza. Especialmente las mujeres, que suelen padecer de estreñimiento con más frecuencia. Pero sobre todo es una cuestión cultural.
  • Es un tabú que viene de lejos. De hecho, ya en la infancia se nos inculca que no es algo que se hace, o incluso de lo que se habla, en público.
  • Pensamos que no es natural. No estamos en nuestro “entorno” habitual y, ciertamente, los patrones de conducta/culturales en el trabajo no fomentan la “naturalidad”. Hablamos con eufemismos o en broma, y nuestro comportamiento al respecto difiere mucho de cómo lo hacemos en casa.
  • Lo convertimos en algo indeseable, sucio. Asociamos hacer nuestras necesidades a malos olores e incomodidad, lo que reprime nuestras ganas de ir al baño en el trabajo.
  • Nos ponemos en lo peor. Tendemos a imaginarnos las situaciones más ridículas, lo que genera ansiedad y provoca que frenemos nuestras ganas.

 ¿Cómo naturalizar ir al baño en el trabajo?
Insistimos, forzarnos a no ir al baño en una jornada laboral completa puede ser terrible, por supuesto, a nivel físico, pero también en el terreno psicológico, ya que agravaremos el problema.

La psicóloga Ana Mª Bastida, autora del libro Miedos, ansiedad y fobias: diferencias, normalidad o patología sitúa la clave en aprender a relajarse.  Para ella  se debe “afrontar el problema de forma racional y con la mayor relajación posible“, ya que objetivamente no es una situación grave y se puede controlar con relativa facilidad. Se trata de saber lidiar con el miedo al ridículo, que desaparece o se reduce una vez adquirimos confianza con nuestro entorno o superamos con éxito el trauma de “las primeras veces”.

La también psicóloga Carmen Berzosa habla de tres áreas en las que trabajar:

  • Crear una rutina e intentar ir al baño cada día en horarios similares
  • Convencernos de que es algo natural
  • Asumir que estar nervioso o ansioso impide evacuar

En un tono más desenfadado, los autores del libro Cómo hacer caca en el trabajo, Mats & Enzo, exponen 63 situaciones posibles a la hora de ir al baño en el trabajo y como solucionarlas, incluyendo “escaparse” a otra planta o buscar las horas de reunión del jefe, además de tipificar las “6 reglas de la N”:

  • Ningún contacto visual
  • Ninguna conversación
  • Ningún contacto físico
  • Ninguna emoción
  • Ninguna culpabilidad
  • Ninguna excusa

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