Hacer nuestras necesidades es tan vital como respirar. Pero ir al baño en la historia es también es algo que ha ido evolucionando a lo largo del tiempo, con las personas y las diferentes culturas. Hoy vamos a ofrecer un repaso somero de las situaciones más escatológicas y/o crudas sobre cómo las costumbres y actividades relacionadas con ir al baño funcionaban en la antigüedad.

En la prehistoria la regla general era que las personas hicieran sus necesidades fisiológicas al aire libre, aunque con el tiempo y la instauración de una cierta organización social  se decidió que al menos los excrementos fueran desechados en un mismo lugar, siendo arrojados a lugares escogidos por las primigenias comunidades.

Letrina prehistórica
La letrina prehistórica más antigua está en Argentina

La experiencia, la prueba y el error fue “sofisticando” esas costumbres, a la par que se iban desarrollando los medios físicos que posibilitaron la instauración de pautas higiénicas.  Por ejemplo, antes de que se inventará el papel higiénico, hubo multitud de medios para limpiarse: la mano izquierda, la lechuga, todo tipo de pieles, hojas de coco o de mazorcas, hasta que los griegos comenzaron a usar la arcilla. Además, el lugar donde la población estaba asentada era obviamente determinante. Así, los pueblos inuit usaban el musgo en verano y la nieve en invierno, mientras que entre las poblaciones costeras la solución habitual eran las algas y conchas marinas.

 

En ese sentido, se considera que los egipcios comenzaron a “civilizar” el acto de ir al baño, ya que fueron quienes utilizaron el agua por primera vez para deshacerse de sus excrementos.

Termas romanas de Caracalla
Termas romanas de Caracalla

El baño más cercano al actual es la letrina, la cual es común aún en pueblos que cuentan con pozo de agua, es privado ya que se trata de una especie de casita de madera la cual puede o no tener luz.  Pero son los romanos quienes popularizaron los baños y la higiene. Así, Roma fue la primera ciudad -capital del Imperio- en la que sus habitantes tuvieron agua corriente en sus casas. También había fuentes públicas, gracias a los acueductos. Todos hemos oído hablar -y algunos hemos tenido la suerte de visitar- lugares como las Termas de Caracalla, la ciudad de Bath, u Ostia Antica, al que podríamos considerar el primer Spa conocido. Para los romanos la cuestión del baño era una cuestión social, y los aseos públicos eran un lugar de encuentro, donde la clase social o el poder político-económico quedaba aparcado, al menos mientras hacían sus necesidades.

En breve, la segunda parte de este singular repaso por la Historia, la historia de ir al baño….