Que tire la primera piedra el que nunca haya tenido gases. El que nunca haya tenido ese momento incómodo en el metro o en el bus, en clase o en el trabajo, en una cena con amigos, en una cena romántica, o mientras duerme con su pareja. Tener gases suele ser motivo de angustia, sobre todo porque no sabes cuándo estos pueden venir acompañados de un olor “no demasiado agradable” (sí, estamos muy políticamente correctos hoy).

Pero, ¿en qué consisten los gases?

Los gases son, así rápido y sin florituras, aire en el intestino. Este se puede expulsar por la boca, en forma de eructo, o por el ano –las famosas ventosidades –.

¿Las causas? Son dos: la fermentación de los alimentos que tiene lugar durante la digestión en el intestino grueso. Y, ojo, atención: el aire que “tragamos” al comer. Va a ser que lo de “el que come y canta algún sentido le falta” o “el que come y canta loco se levanta” tenía una base científica. Nuestras abuelas son pozos de sabiduría.

¿Por qué huelen como huelen?

Lo del olor de las ventosidades es un tema para estudiar en Harvard. A veces, estás tomando algo con unos amigos y notas que viene, intentas reprimirlo, pero finalmente te dejas ir, sabes que ya no hay nada que hacer. Al principio tienes miedo de que todos se den cuenta, de que huele. Pero parece ser que no. Te has librado. No tenía olor. Cinco segundos después, como una ola, el olor llega a tu vida; y a la de todos tus amigos, que ponen cara de tener bajo la nariz una cuña de queso Cabrales.

Pues bien, el olor se debe a la existencia de algunas bacterias que viven en nuestro intestino grueso, que producen gases que contienen azufre, de ahí el característico olor a huevo podrido

¿Cómo puedo evitarlos?

  • Evita las bebidas gaseosas. O sea, son gaseosas, yo creo que ya te dan un poco la pista
  • No te vamos a decir que no hables mientras comes, no somos monstruos, pero dejamos constancia de que esa es una de las causas
  • Mastica con la boca cerrada. Que sí, que ya eres un adulto y manda narices que vengamos a estas alturas de la película a decirte esto, pero simplemente lo comentamos
  • Evita los chicles, pues favorecen la entrada de aire en el estómago al mascarlos
  • Ve al baño con regularidad: el estreñimiento provoca las fermentaciones intestinales que generan los gases
  • Pero… no tomes demasiada fibra: un exceso de fibra puede provocar gases
  • En definitiva, sigue una dieta equilibrada
  • Comprueba tus intolerancias: si la lactosa no te sienta demasiado bien, tomar lácteos probablemente despertará tu lado más… gaseoso
  • Ojo con las legumbres, que sabemos que son muy sanas, pero lo de la fabada y los gases es real. Si ves que te vas a pasar la tarde-noche rodeado de otros seres humanos, deja el plato de lentejas para mañana
  • Hay verduras que mejor no tomar antes de una reunión de trabajo, un copeo con amigos o cualquier acto social: lechuga, col, coliflor, alcachofas…
  • No tomes líquidos con pajita o desde una botella de cuello estrecho, mejor directamente del vaso

Y si ya ha pasado… ¿qué hago?

Mira, tienes varias opciones:

  • Sonreír con orgullo y asumir la autoría de semejante obra de arte: sí, fui yo, ¿a que es increíble que esto lo haya provocado un cuerpo tan pequeño?

  • Cargarle “el muerto” a otro: para hacer esto, ponte muy serio, olisquea el aire y di “ostras… alguien ha comido fabada por aquí hoy, ¿eh?”
  • Echar la culpa a la ciudad: si tienes la suerte de vivir en una ciudad que, sobre todo en verano, tiene un olor fuerte (los de Barcelona, por ejemplo, sabe de lo que hablo). Puedes decir “buf, el olor de [inserte ciudad aquí] en verano es insoportable, en serio”.
  • Desplazarte corriendo: dices algo tipo “ay, ¡tengo que ir a la cocina!” y esperar que, cuando les llegue el olor, asuman que no has sido tú, porque no estás allí. O, en el mejor de los casos, que la prueba de tu “delito” te persiga y aquí paz y después gloria.
  • Reírte y quitarle importancia: somos fans de esta opción. Los gases son algo natural, ¡dejemos de sufrir tanto por los procesos naturales de nuestro cuerpo!

De todos modos, nunca está de más que eches un ojo a nuestras recetas saludables. Te ayudarán a mantener un ritmo intestinal constante ¡y esperamos que a tener menos gases!