Seguimos con los problemas asociados al estreñimiento. Hoy hablamos de las flatulencias, uno de los más comunes y más embarazosos, aunque menos grave. Todos padecemos flatulencias, aunque su grado y frecuencia pueden convertirse en un problema y, sobre todo, un engorro. 

Los gases intestinales proceden tanto del que producen las bacterias de la flora intestinal de forma natural, como del aire que tragamos al comer. Su exceso es responsable de espasmos intestinales e hinchazón abdominal, también llamada meteorismo, ya que hasta que el gas no es expulsado, se acumula en las paredes gástricas e intestinales, dilatándolas.

Por eso, una de las causas más habituales del exceso de flatulencias es el comer deprisa, las situaciones de estrés o ansiedad (tragamos aire en exceso y aceleramos los ritmos intestinales), las indigestiones, así como los cambios bruscos en la alimentación o el consumo excesivo de hidratos de carbono. Sin embargo, con frecuencia son síntoma del estreñimiento ocasional o crónico, ya que las heces estancadas en el intestino generan gases. En situaciones más extremas pueden indicar enfermedades como la úlcera gástrica, la dispepsia intestinal o la enfermedad de Crohn, que deben tratarse medicamente.

Detrás de un exceso de gases, hay una mala alimentación.
Detrás de un exceso de gases, hay una mala alimentación.

Combatir las flatulencias

Si estamos hablando de alimentación, lógicamente las flatulencias mejorarán variando nuestra dieta. De hecho, el olor de los gases tiene que ver directamente con nuestra alimentación. Por ejemplo, los huevos, la carne, la col y la coliflor son ricos en azufre, produciendo sulfuro de hidrógeno en nuestro intestino, siendo su olor muy desagradable, parecido a un huevo podrido. Reducir la cantidad de alimentos ricos en grasas y fibra reducirá la cantidad de gases en nuestro organismo. Por supuesto, eliminar o consumir menos bebidas gaseosas. También evitar los atracones o la condimentación excesiva. Respecto a alimentos muy saludables pero que fomentan las flatulencias, determinadas verduras y la mayoría de legumbres, la clave reside en su preparación culinaria, siendo aconsejable dejarlas mucho tiempo en remojo o cocinarlas como puré.

Junto a lo que comemos, el otro factor es controlar la ansiedad y el estrés, tomándonos nuestro tiempo para comer y, especialmente, para masticar. Así reduciremos la cantidad de gases acumulados, puesto que ambos factores conducen a deglutir aire y acelerar los ritmos intestinales. Comiendo mejor y lo más relajados posible ayudaremos decisivamente a nuestro organismo a combatir las flatulencias.