¡Buenos y plantabenianos días para todos!

La cosa hoy va de niños, vamos a hablar de estreñimiento infantil y de dificultades para ir al baño. Generalmente, el estreñimiento se debe a una carencia de líquidos en la dieta, aunque también puede suceder por otro tipo de factores. Se considera que un niño está estreñido cuando ha tenido menos de tres movimientos de vientre en una semana. Si ves que esto pasa, tranquilo. Es un problema muy común.

Como hemos comentado, la ausencia de agua y fibra dietética en la dieta son la causa principal del estreñimiento en la edad escolar. La comida rápida (fast food), las patatas fritas, los caramelos, galletas y refrescos azucarados son los mejores amigos del estreñimiento. Así que ya sabes, mejor si intentas evitar que estas malas compañías se hagan hueco en la dieta del niño y optes por recetas más sanas, como las que te proponemos en nuestro blog.

Otra cosa importante es acostumbrarlo a ir al baño. Debes tener en cuenta que, a veces, aunque sienta la necesidad, intentará evitar este momento. Y se aguantará las ganas. Ya sea porque está jugando (parar de divertirse para hacer sus necesidades es lo último), o bien porque necesita la ayuda de un adulto para poder acceder al baño, a veces los más peques tienen dificultades para conseguir ese momento de intimidad. Una buena opción es sentarlos en el inodoro todos los días y a una hora parecida (después de comer, por ejemplo), para que vayan familiarizándose con estas costumbres.

Otra posible causa de estreñimiento puede ser el estrés: ir a una nueva escuela, tener problemas en casa, en el colegio… son factores que pueden alterar el correcto funcionamiento del intestino. Por norma general, los niños con ansiedad son más propensos a padecer estreñimiento.

A modo de resumen, las claves más importantes para combatir el estreñimiento infantil son: desarrollar un horario de comidas regular (para facilitar movimientos de vientre rutinarios), apostar fuerte por las frutas, los vegetales y alimentos integrales en la dieta, asegurarte de que tu hijo haga ejercicio, vaya al baño con regularidad y que beba de 3 a 4 vasos de agua al día.

Y repetimos. Es un problema muy común. Además, puede servir para que el niño adquiera algunas costumbres que después le serán beneficiosas. En definitiva, que no hay mal que por bien no venga, ¿no creéis? ¡Saludos y feliz fin de semana fibramaníacos!