Sufrir de estreñimiento es incómodo de por si, pero al final te acostumbras, vas descubriendo qué es lo que mejor te va para activar tu acelerar tu tránsito intestinal, qué puedes y qué no puedes comer. El problema viene cuando el que lo sufre es tu hijo/sobrino/nieto/familiar de corta edad. Y es que el estreñimiento en niños es real, pero suele ser más difícil descubrirlo y, por consiguiente, tratarlo.

Lo más complicado del estreñimiento en niños es que estos muchas veces no son conscientes de que lo sufren; por lo que, cuando te enteras es básicamente porque el niño tiene retortijones tras días (o incluso semanas) sin ir al baño como debería. ¿Qué quiere decir esto? Que tenemos que estar siempre atentos a los signos del estreñimiento, y tener claro qué se considera estreñimiento. Se considera que un niño tiene estreñimiento cuando va al baño menos de tres veces por semana, o cuando sus heces son secas, duras y más voluminosas de lo normal.

¿Y cómo se evita el estreñimiento en niños?

La mejor manera de evitar/tratar el estreñimiento es cambiar no solo los hábitos del niño, sino los del hogar. Pequeños cambios súper fáciles de implementar que servirán para activar vuestro tránsito intestinal, y también para mejorar vuestra salud en general:

Empecemos con una premisa fundamental:

Donde hay fibra, hay alegría.

Pásate a los carbohidratos integrales

Algo tan sencillo como sustituir el arroz blanco por el integral es la manera ideal de comenzar a cambiar el chip sin sufrir. Es este post te explicamos en profundidad qué carbohidratos interesa consumir en una dieta para combatir el estreñimiento.

Quinoa, siempre quinoa

Somos muy pesados, sí; pero es que la quinoa es un alimento súper versátil y riquísimo en fibra y proteínas. Nosotros te damos algunas ideas sobre cómo prepararla, pero al final seguro que no paran de ocurrírsete diferentes usos para este cereal de origen boliviano y peruano.

Fruta en ayunas

El clásico “nada como un kiwi en ayunas para ir al baño” de la abuela es súper cierto. Recuerda que hay que tomar cinco porciones de fruta y verdura al día, así que nada como empezar bien temprano para asegurarte de que este objetivo se cumple.

Desayunos sanos

Cambiar los cereales de chocolate por cereales integrales; las galletas por tostadas, o sumar un zumo de naranja a la ecuación son maneras súper sencillas de acostumbrar a los más peques de la casa a tomar un desayuno completo, con fibra y que les proporcione la energía necesaria para enfrentarse al día.

Adiós a la bollería industrial

Además de no ayudar a ir al baño, está cargada de grasas (de “las malas”) y, en general, de cosas que no quieres meter en tu cuerpo. Sí, muchos hemos crecido con el Bollicao después del cole, pero una manzana y sándwich de pan integral, lechuga, tomate y pavo está también riquísimo y nos aporta nutrientes mucho más útiles y beneficiosos.

Hola a los líquidos

Agua, zumos (con pulpa), caldos, infusiones… lo que quieras, los líquidos son cruciales para facilitar la digestión (y la evacuación). Eso sí, deja fuera las bebidas gaseosas y los zumos sin pulpa.

Un puñadito de frutos secos

Los frutos secos le gustan a casi todo el mundo y son un snack perfecto para media mañana en el cole o para merendar. Además, son ricos en fibra y grasas saludables.

Menos sal

Demasiada sal puede causar un déficit de magnesio y potasio, lo cual favorece el estreñimiento crónico. Así que ponle sal a la vida, pero sin pasarnos tampoco.

Más actividad

Cuando se hace deporte, todo dentro de nosotros se activa. Y esto incluye el tránsito intestinal. Así que asegúrate de que se mueve a diario, aunque sea para dar un paseo.

Yendo al baño

Puede sonar a locura, en plan “a ver, pero si el niño tiene estreñimiento, ir al baño es precisamente lo que no puede hacer”. Déjanos explicarnos mejor. Muchas veces, los niños, aún queriendo ir al baño, deciden no hacerlo para no interrumpir lo que están haciendo. Es decir, tu hijo está jugando con sus amigos en el parque y le entran ganas de ir al baño (no es cuestión de vida o muerte, por supuesto). El 100% de las veces preferirá seguir jugando a interrumpirlo todo para ir al baño.

Es necesario explicarle que tiene que ir al baño cada vez que note las ganas; pues, si no lo hace, ir al baño le resultará más complicado cuando quieran hacerlo.

¡Y esto es todo por hoy! Si te ha gustado (y resultado útil) este post, ¡no dejes de echar un ojo al resto!