OJO

Con este post no queremos cambiar las ideas de nadie. No pretendemos llevar a nadie al vegetarianismo, ni convencer a vegetarianos y veganos de que la carne roja es buena o necesaria.

Desde pequeños, la carne ha estado muy presente en nuestros hogares. Ya fuera como elemento central de la comida (pollo al horno, lechazo, filete de ternera con ensalada…), o como suculento aliciente (paella valenciana, lentejas con chorizo, cocido…). La cosa es que casi todos hemos crecido comiendo mucha carne –y si ya subes a Asturias o Galicia, alucinas.

Solo por decir que no te apetecía morcilla un domingo de platazo de cuchara, la gente se llevaba las manos a la cabeza. Imagina si comunicas que vas a dejar de comer carne del todo. DRAMA FAMILIAR. Ni Shakespeare podría haber escrito sobre ello de manera fidedigna.

La cosa es que, como con todos los alimentos, se afirman de manera rotunda muchas cosas acerca sobre la carne. Y, a ver, algunas son ciertas, otras son falsas, y otras necesitan unos cuantos matices antes de ser publicadas por todo internet como ciertas.

¡Así que desmontemos o confirmemos unas cuantas afirmaciones sobre la carne roja!

Qué es carne roja y por qué lo es

Se considera la carne roja a la carne de vaca, caballo, pato, toro, jabalí, aves de caza, ganso, cordero (adulto o pascual) y cerdo (adulto). Es carne blanca la procedente del cerdo joven (cochinillo), la del cordero joven (lechal) y del pollo.

El color rojo se debe a la concentración de mioglobina, una proteína pariente de la hemoglobina que se encuentra en el tejido muscular y fija el oxígeno, presente en los músculos de contracción lenta (los que se usan para estar de pie o caminar).

La carne roja es cancerígena

El ya famosísimo informe de la OMS que afirma que la carne roja era cancerígena al mismo nivel que el tabaco nos asustó mucho a todos y causó todo el revuelo del mundo. La cosa es que la afirmación tiene matices, pero incorrecta incorrecta no es.

Por un lado, el tabaco pertenece al grupo 1 de agentes carcinogénicos, es decir, que es cancerígeno seguro. Sin embargo, la carne –en particular la carne roja –pertenece al grupo 2A: probablemente cancerígena. Esto quiere decir dos cosas:

  1. No toda la carne es mala: siempre puedes comer pollo, o pavo
  2. La afirmación ponía ambas cosas al mismo nivel, cuando no lo están
  3. Esta afirmación no tiene en cuenta los beneficios de la carne (que también existen)

Además, tenemos que matizar aún más: la carne roja procesada según ciertas técnicas (ahumado, salazón, elaboración industrial…) es más perjudicial para nosotros. De este modo, si tenemos que elegir entre un filete de ternera (carne roja) y una bandeja de embutidos (carne roja procesada), lo mejor es que nos decantemos por lo primero.

Si quieres seguir consumiendo carne roja procesada, lo mejor es que reduzcas la ingesta a 20g al día, o 140g a la semana. Y lo mismo se aconseja para la carne roja “sin procesar”.

Provoca estreñimiento

Va a ser que sí. Si consumimos más proteína de origen animal del recomendado (cosa bastante habitual en Occidente), el exceso permanece en nuestro intestino, provocando procesos de putrefacción (suena asqueroso, lo sabemos) que generan toxinas intestinales que alteran el funcionamiento de la mucosa. Además, la digestión de carne roja puede resultar más pesada, por su alto contenido en grasa. Vamos, que un chuletón no es, generalmente, lo más fácil de digerir.

La cuestión es mantener una dieta rica en fibra, y no consumir en exceso ningún alimento que sepamos que puede perjudicar nuestro tránsito intestinal. Lo que comentamos más arriba, 140g de carne roja a la semana son la cantidad ideal.

Es imprescindible

No, no y no. La carne roja no es imprescindible. Se pueden obtener proteínas de otros muchos alimentos. Dejar de comer carne no va hacer que se te caiga el pelo ni se te rompan las uñas, ni que te mueras de cansancio todo el rato, como mucha gente cree. ¿Que te encanta? Nos parece estupendo, pero legumbres, frutos secos y verduras son alternativas ideales para las personas que deciden no tomar carne roja.

Existen mil alternativas a la carne para obtener la cantidad de proteína que necesitamos. Si simplemente decides dejar la carne roja, sigue existiendo la carne procedente de aves. ¿Que quieres dejar la carne en general? Puedes seguir comiendo pescado. Los vegetarianos siempre las obtienen de huevos, lácteos, legumbres, frutos secos y verduras ricas en proteína. Y los veganos, lo mismo que en el caso anterior, excepto por los lácteos y los huevos. Además, en herbolarios, farmacias y tiendas de nutrición no es difícil encontrar suplementos de vitaminas y minerales si fueran necesarios.

En definitiva, no hay que demonizar a la carne roja. Consumida en su justa medida no tiene por qué ser mala para nuestra salud. Pero tampoco hay que echarse las manos a la cabeza cuando alguien os diga que no come carne, pues ambas opciones son igual de válidas.