¡Buenos días amigos y amigas! Hoy le vamos a dedicar un espacio a nuestro fiel amigo de primera necesidad, aquel que siempre está dispuesto a echarnos una mano cuando vamos al baño. Os vamos a contar la historia del papel higiénico.

Antes de que este artículo tan preciado fuera inventado, todo valía. Desde el musgo, nieve ,lechuga, algas, pieles o césped a diferentes hojas como las de maíz o coco. Con los griegos se popularizó el uso de la arcilla seca y las piedras pulidas, y los romanos introdujeron rudimentarias esponjas sujetas a un palo y empapadas en agua salada.

Pero la historia del papel higiénico todavía no había comenzado, ¿quién lo inventó?.

Pero fueron los chinos, allá en el siglo II A.d.C. los primeros en diseñar un tipo de papel para el aseo personal, que fue evolucionando con el paso de los siglos, aumentando su tamaño cada vez, hasta alcanzar los 50 cm de ancho por 90 de largo. El tamaño se asociaba a la clase social, ya que era usado por el emperador y su corte. Mientras, la lana empapada en agua de rosas, la seda y la hoja de cáñamo eran los materiales habituales de la nobleza europea.

No fue hasta 1857 que el papel higiénico empezó a comercializarse. Su inventor fue el neoyorquino Joseph C. Gayetty y sus láminas de “papel medicinal Gayetty”, humedecido con aloe y bajo el eslogan “la mayor necesidad de nuestra era”. Pero su precio, de auténtico lujo, hizo que el producto nunca gozase del éxito que su creador esperaba. No sería hasta 1890 cuando los hermanos Edward y Clarence Scott comenzaron a comercializar el papel enrollado similar al que conocemos, que el papel higiénico adquiriese una voluntad universal. Pero el público generalista todavía tenía muchos tabúes asociados a todo lo que tuviera que ver con las funciones corporales más íntimas. Sería otra marca americana, Charmin, la que logró derribar las barreras, con su famosísimo logo femenino transmitiendo suavidad y feminidad (y no tanto el hecho de ir al baño) y ser un enorme éxito de ventas.

Rápidamente el papel higiénico iría mejorando su calidad y ganando en importancia. Del papel “libre de astillas”, comercializado en 1935, se pasa a la doble capa en 1942 o la “tecnología” de absorción y suavidad UCTAD desarrollada por Kimberly-Clark, que le valió el reconocimiento del Gobierno estadounidense por su abastecimiento a los soldados en plena II Guerra Mundial. En otra contienda bélica mucho más reciente, la Guerra del Golfo, el papel higiénico resultó clave para el camuflaje de los tanques en el desierto. También ha ido pasando a ser un elemento tan cotidiano en nuestras vidas que no es raro su uso en certámenes de moda, obras de arte… pero, sobre todo, en cada casa.

¿Te ha parecido interesante esta breve historia del papel higiénico? Si es así, no te pierdas los siguientes post en los que os contaremos muchas más curiosidades.

Fuente imagen: coolrandomfacts.com